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Una «botella de agua» para un futuro postapocalíptico


Una empresa japonesa diseña un sistema de prótesis que permitiría a una persona sobrevivir con un litro de agua al mes

La supervivencia en entornos extremos exige soluciones imaginativas. A la empresa japonesa de diseño Takram le propusieron diseñar una botella de agua muy especial. Una que fuese apta para un escenario postapocalíptico. «Un mundo en el que la humanidad haya experimentado una sucesión cataclísmica de acontecimientos que la empuje al límite de la aniquilación», explican ellos mismos en su página web. Un sistema de hidratación para un planeta «afligido por causas humanas, el aumento del nivel del mar, las emisiones radiactivas y la liberación de materiales contaminantes al medio ambiente». Un futuro hipotético en el que «el arte, el diseño y la cultura dejasen de existir», concluyen.

Su solución no fue una botella, sino algo más ambicioso. Crearon un completo sistema de órganos artificiales que haría necesaria mucha menos agua para sobrevivir. «Llegamos a la conclusión de que tendría mucho más sentido regular cuánta agua puede retener y reciclar un humano en un entorno tan hostil», afirman. Al sistema completo, que incluye cinco implantes para distintas partes del cuerpo, lo han denominado «Sistema Hidrolémico».

El sistema desarrollado por Takram intenta, sobre todo, retener el agua disponible y evitar su excreción. Con su propuesta, afirman, las necesidades diarias de este líquido se reducirían a 32 mililitros. Una lata de cualquier refresco contiene diez veces esa cantidad. Bien racionada, un humano podría sobrevivir un mes con un solo litro de agua potable.


Las prótesis del Sistema Hidrolémico

Para evitar las pérdidas de agua por la exhalación, diseñaron unos tapones para la cavidad nasal que condensan la humedad del aire de los pulmones, y la recuperan en la inhalación.

Para frenar la pérdida de agua por sudoración elaboraron un sistema doble que transforma el exceso de calor del cuerpo en electricidad y lo disipa en el exterior. Injertados dentro del cuerpo irían los «Intercambiadores de calor arterio-yugulares», encargados de aprovechar la temperatura corporal, evitando un sobrecalentamiento que desencadene la sudoración. A través del «Collar término irradiante», colgado sobre los hombros, se disiparía la energía generada en el interior.

Completan el sistema una vejiga artificial denominada «Concentrador de orín» capaz de separar el agua de la orina del resto de sus componentes, y un «deshidratador fecal» que escurriría de las heces cualquier resto de humedad que pudieran contener.

Junto con sus prótesis de supervivencia, en Takram diseñaron también unos caramelos óptimos como alimento para el catastrófico futuro. Envueltos en una coraza parecida a la cáscara de un huevo —para evitar su deshidratación—, sólo harían falta cinco al día para obtener todos los nutrientes y el agua que necesitaría un humano en un día.

Según los creadores, las premisas de partida les ofrecieron «una oportunidad de reevaluar qué significan el arte, el diseño, la cultura y la calidad de vida en sí misma cuando todos los prejuicios y todas las preconcepciones desaparecen».



FUENTE: ABC.ES

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