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¿Es la vida capaz de viajar a otros planetas?


A bordo de la Estación Espacial Internacional, en la imagen, hay microbios que viven en condiciones de microgravedad - NASA

Una investigación apoya esta idea después de comprobar que las bacterias son capaces de evolucionar y de adaptarse a la microgravedad

El origen de la vida es uno de los mayores misterios para la ciencia. Las dos hipótesis fundamentales explican que este «milagro» comenzó en la Tierra, cuando se combinaron una serie de ingredientes básicos, o bien que los primeros seres vivos llegaron desde más allá, en el interior de asteroides y cometas que se estrellaron contra el planeta. ¿Viajó la vida desde Marte a la Tierra,o desde la Tierra a Marte? ¿O bien surgió en nuestro planeta, dentro de un «caldo primigenio»?

La idea más aceptada es que la vida apareció varias veces en la Tierra, pero lo cierto es que algunas investigaciones han mostrado que no es imposible que algunas de las formas de vida más sencillas, como las bacterias, sobrevivan a los rigores de un viaje interplanetario. Por ejemplo, se han descubierto nuevos microbios muy resistentes en el aire y las paredes de la Estación Espacial Internacional, y se averiguó que algunas bacterias sobrevivieron al último vuelo del transbordador espacial Columbia, que estalló en 2003, lo que sugiere que algunas formas de vida podrían sobrevivir a la reentrada en la atmósfera o incluso a un impacto.

Científicos de la Universidad de Houston (Estados Unidos) han descubierto que una humilde especie de bacteria, que vive en el intestino y que se conoce como Eschericia coli, es capaz de adaptarse a la vida en condiciones de microgravedad. Después de hacer crecer un millar de generaciones de estos microbios, han averiguado que el funcionamiento de sus genes cambia y les hace crecer más rápido que las bacterias que viven en condiciones normales.

«Hacer estos estudios en la Tierra simulando la microgravedad es extremadamente importante si queremos entender cuál es la capacidad de sobrevivir de los microbios en el espacio», ha explicado en Astrobio.net Madhan Tirumalai, investigador en la Universidad de Houston y primer autor de un estudio publicado en npj Microgravity.

Los científicos no hicieron pruebas en el espacio. En vez de eso, hicieron crecer a estas bacterias en una pequeña centrifugadora que simula la microgravedad, y que se llama «High Aspect Ratio Vessel» (HARV). En el interior de un pequeño disco lleno de líquido y medio nutritivo, los microbios crecen casi como si estuvieran en caída libre, o sea, en condiciones de microgravedad.


Un «High Aspect Ratio Vessel» (HARV), dispositivo que simula la microgravedad

Después de hacer crecer mil generaciones de bacterias dentro de ese disco giratorio, el equipo de Tirumalai observó que estas crecían tres veces más rápido que las criadas en condiciones normales de gravedad. Los investigadores han sugerido que ese factor estresante, la microgravedad, activa respuestas que facilitan que las bacterias se reorganicen y vivan mejor en esas difíciles circunstancias.

Después de hacer más averiguaciones, los científicos observaron que esta capacidad no era una cualidad transitoria, sino que se mantenía durante 10 o 20 generaciones incluso después de que las bacterias volvieran a crecer en presencia de gravedad. De hecho, después de leer las secuencias de genes de estos microbios, detectaron un total de 16 mutaciones (cambios). Cinco de ellas estaban relacionadas con la capacidad de las bacterias de formar biopelículas, unas pequeñas alfombras donde viven en comunidad y se hacen más resistentes ante todo tipo de circunstancias. Algo así ocurre por ejemplo cuando los microbios forman la llamada placa bacteriana en la boca.

«Pon a un microbio a vivir en condiciones estresantes o en un nuevo tipo de ambiente durante un tiempo y empezará a sufrir mutaciones que le ayudarán a crecer o a sobrevivir», ha resumido Tirumalai, para referirse a esta flexibilidad de las bacterias.

Evolución impulsada por científicos
Esto, tal como ha explicado en Astrobio.net Robert McLean, investigador en la Universidad del Estado de Texas (EE.UU.) no implicado en el estudio, es un ejemplo de lo que se conoce como «evolución experimental». En estos casos los científicos logran que una especie sufra cambios a largo plazo que afectan a su naturaleza.

El hecho de que la microgravedad haga evolucionar a estas bacterias implica que la Estación Espacial Internacional podría ser un lugar conquistable por bacterias pioneras, y también apoya la idea de que algunos microbios quizás serían capaces de sobrevivir en asteroides, cometas o pequeñas lunas.

Además, y tal como se ha averiguado otros investigadores en otra bacteria conocida como Salmonella typhimurium, la escasa gravedad a veces activa cambios en sus genes que les hacen ser más virulentas. Por ello, investigar este fenómeno podría ser interesante para prevenir posibles peligros para astronautas que, por ejemplo, bebieran agua de un sistema de conductos contaminado con biopelículas de microbios.

Bacterias capaces de sobrevivir en un asteroide
El hecho de que algunas cepas de la bacteria Eschericia coli se adapten a la microgravedad no implica que la vida pueda viajar a otros planetas. McLean ha explicado que para poder hacerlo deberían ser capaces de soportar el calor y la energía de un supuesto impacto capaz de lanzarlas de un planeta o luna hasta el espacio. Después, deberían soportar las condiciones extremas del viaje y, por último, el calor de la reentrada y el impacto tras llegar a un nuevo planeta.

Según la investigación llevada a cabo por McLean, parece ser que algunas formas de vida sí pueden sobrevivir a la reentrada y al impacto. Su grupo detectó bacterias supervivientes entre los restos del transbordador Columbia, que estalló en 2003. Ahora, reconoce que sería interesante averiguar si esas biopelículas que forman a veces los microbios pueden favorecer que sobrevivan mejor en el espacio.

Timuralai espera ahora poder hacer experimentos paralelos a bordo de la Estación Espacial Internacional, para confirmar que se obtienen resultados similares en las condiciones reales del espacio. ¿Hasta dónde llegarán los microbios que acompañan a los astronautas en sus viajes?

FUENTE: ABC.ES

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